No existe un único estudio capaz de diagnosticar si una mujer va a tener una proporción baja, media o alta de óvulos de buena calidad. Esta distinción —entre cantidad y calidad— es fundamental para entender qué información realmente nos dan los estudios de fertilidad.
¿Qué tests evalúan la reserva ovárica?
La hormona antimülleriana (AMH), la FSH (hormona foliculoestimulante) y el recuento de folículos antrales son los marcadores más utilizados. Estos tests ayudan a:
- Predecir la cantidad de óvulos que se pueden obtener en una estimulación
- Seleccionar el protocolo de estimulación ovárica más adecuado
- Gestionar las expectativas respecto a la disponibilidad de embriones
Pero ninguno de estos tests informa sobre la calidad cromosómica de esos óvulos.
El PGT-A agrega el valor de la calidad embrionaria
El estudio genético preimplantacional para aneuploidías (PGT-A) analiza la constitución cromosómica de los blastocistos, ofreciendo información sobre calidad que va más allá de los parámetros cuantitativos.
La AMH no se asocia a los resultados del PGT-A
Investigaciones de Cornell University demostraron que la AMH no está asociada con la cantidad de cromosomas en los embriones. Tener una AMH alta o baja no predice la probabilidad de obtener embriones euploides (cromosómicamente normales).
Una mujer con baja reserva ovárica puede tener una alta proporción de embriones de buena calidad. Y al revés también es posible. La cantidad no predice la calidad.
¿Qué sí predice la calidad embrionaria?
La edad de la mujer es el único factor que predice de manera confiable la proporción de embriones euploides: a menor edad, mayor probabilidad de que los óvulos sean cromosómicamente normales. Este es el factor más determinante en los resultados de un tratamiento de FIV.

