Cuando una mujer decide avanzar con la donación de óvulos, una de las preguntas que aparece con más frecuencia es también una de las más profundas: ¿ese bebé va a ser genéticamente mío? La respuesta biológica es no — y al mismo tiempo, la respuesta humana es mucho más compleja.
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Durante décadas, la biología centró su atención en los genes como los responsables de casi todo: carácter, inteligencia, salud, incluso preferencias. Pero la epigenética — el estudio de cómo el ambiente modifica la expresión de los genes sin cambiar la secuencia de ADN — cambió esa perspectiva.
Un embrión que se desarrolla en el útero de una mujer está expuesto a su entorno hormonal, metabólico, emocional e inmunológico durante 40 semanas. Ese entorno modifica activamente la expresión génica del bebé. La madre gestante no es un “recipiente pasivo” — es parte del proceso biológico que da forma al niño.
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El Dr. Glujovsky estableció el programa de ovodonación de CEGYR en 2005. En dos décadas de atender a mujeres que recorrieron este camino, observó algo consistente: la pregunta sobre el ADN suele ser más urgente antes del tratamiento que después del nacimiento.
[blockquote cite=”” text_color=”rgb(90,112,137)”]”La satisfacción cuando llega el bebé es enorme. Lo que se temía que fuera una diferencia importante — la genética — pasa a un segundo plano muy rápido.”[/blockquote]
Esto no significa que la pregunta no sea válida. Es completamente válida, y merece ser explorada sin apuro en la consulta. Pero la experiencia clínica muestra que la conexión emocional entre una madre y su hijo no depende del ADN compartido.
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La madre receptora comparte con su hijo:
- El entorno uterino durante todo el embarazo
- Su microbioma (si hay parto vaginal)
- La lactancia y el contacto piel a piel desde el nacimiento
- Todo el entorno familiar, cultural y emocional durante la crianza
- Las modificaciones epigenéticas que el útero imprime sobre los genes del embrión
En ese sentido, hay una dimensión biológica real de la maternidad que no se transmite por el ADN — y que sí pertenece a la madre gestante.
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La decisión de recurrir a la donación de óvulos es personal y no puede apurarse. En la consulta con el Dr. Glujovsky, el espacio está disponible para hablar de estas preguntas sin protocolo. Algunos pacientes llegan con la decisión tomada; otros necesitan tiempo para procesarla. Ambos caminos son válidos.
Lo que sí es útil saber desde el principio: la gran mayoría de las mujeres que atravesaron el proceso de ovodonación en CEGYR reportan sentirse plenamente madres de sus hijos — no “más madres” ni “menos madres” que si hubieran usado sus propios óvulos. Solo madres.

